Archive for 31 enero 2010

India, Nepal e Himalaya. Muchas dudas.
enero 31, 2010

Mis amigos se han ido a Tailandia. Estoy sólo en Turquía y tengo que decidir entre hoy y mañana qué hacer. En principio nos íbamos a India tres amigos. Pero ellos decidieron cambiar de destino y se han ido a Malasia y Filipinas.

La cuestión es decidir si irme a la India solo. Si no escogí esos destinos es porque, a parte de ser más caros, no me atraían de forma especial. Pero la India sí que me atrae, y Nepal también. Me gustaría conocer todo aquello, pero irme solo me frena un poco. Necesito que alguien me diga que no estoy loco y que adelante, que coja la mochila, con los bártulos imprescindibles para la supervivencia y adelante. Pero algo me frena y no sé qué es.

Voy a estar pensando durante toda la noche. Me gustaría saber vuestra opinión y qué hariáis, aunque soy consciente de que nadie lee este blog.

Sobre las historias de Turquía ya hablaré. Están sucediendo cosas increíbles y surrealistas. A ver si hago un post con fotos, que no estaría de más.

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Burocracia
enero 12, 2010

En realidad todo me da igual. Hoy un profesor nos ha estado puteando porque quería suspendernos una asignatura por no haber ido a la presentación de las ideas de lo que iba a ser el futuro proyecto. Que ni siquiera era un proyecto, sino dar la idea. No acudimos a la cita porque nos lo dijo un día antes, nos fuimos de fiesta, y al día siguiente pasamos de ir porque pensabamos dárselo otro día. Al parecer esa presentación tenía mucha importancia y se hacía el ofendido, como que le habíamos fallado, como que eso no lo podíamos hacer en el mundo laboral, como que no es serio, que lo normal era que nos suspendieran. La cuestión es que él nos hace que nos lo tomemos en serio cuando en realidad ni él se lo toma en serio, ni siquiera estamos en la televisión real. Sus aires de prepotencia me daban asco. Era un trabajo en grupo y no tenía ganas de gritar para no perjudicar, pero de no haber sido así ya le hubiese insultado y le hubiese roto alguno de los objetos que tenía encima de la mesa contra el suelo, por gilipollas.

Al final hemos negociado con todos los profesores para que nos dieran una oportunidad, mendigando como gilipollas, arrastrándonos. Yo hubiese empleado el método de la fuerza, haber convertido eso en un problema de estado, haber llamado a la universidad, que los amenazaran en nuestro nombre de que si nos suspendían dejarían de mandar alumnos españoles a su universidad y suspenderían a todos los turcos, la rabia me invadía. Ahora mismo soy un suicida académico en Turquía. Me importa una mierda todo. No me importan los créditos, pero hay gente a la que sí que les importa y no voy a ponerles en apuros a ellos. Pero yo tenía ganas de enseñarles quién es Don Quijote y a quién es capaz de enfrentarse sin ningún miedo.

Luego hablé con los compañeros recordando las vacaciones en España. Me dijeron algo que me causó mucha gracia. Cuando salimos de fiesta allí después de habernos bebido hasta el agua de los floreros fuimos a una discoteca y vi que una compañera estaba detrás de la barra. Le pedí chupitos y no me los cobraba, como buena compañera. Pues bien, hoy me dijeron que en realidad no trabajaba allí, que lo que hizo fue meterse detrás de la barra por la cara y a servirnos copas sin más, sin que nadie le dijera nada. Aquella noche fue memorable. Otro amigo robó una botella de ron de esa misma discoteca y andaba llenándonos los vasos a todos con todo descaro.

Y es que eso de robar botellas es algo muy español. Recuerdo que en el viaje a Estambul hicieron una fiesta de todos los Erasmus que hay en Turquía. Allí nos reunimos ciento y la madre. Cuando llegué a la barra de aquella estación de tren reconvertida en discoteca había un tipo a mi lado que al verme me dijo: ¿Tú eres español verdad? Y yo le dije que sí. Yo también, me dijo, así que haz una cosa, marea al camarero y yo le robo una botella ¿vale? Y acto seguido comencé a hablarle al camarero pidiendole que me sirviera una copa gratis porque tal y cual y pascual y mientras mi nuevo amigo cogió la botella de la barra y se la llevó. Y es que entre seres de la misma magnitud espiritual siempre hay un contacto afín en el que sobran las palabras.

Vocabulario básico de turco para españoles
enero 11, 2010

Hola amigos e infieles lectores. A continuación os voy a dar una lista de vocabulario básico para sobrevivir en Turquía. Son las palabras que he aprendido a lo largo de estos tres meses de estancia aquí y que considero imprescindibles para la supervivencia turca. No es un vocabulario muy extenso, pero es bastante útil. Olvidaos de cualquier libro para aprender turco, este blog os enseñará lo que realmente es necesario. Deciros que la primera palabra que aprendí en turco fue “amigo”, después, lo primero que aprendí a decir fue “ponme una cerveza”. A partir de ahí el resto está hecho.

Merhaba – Hola
Arkadash – Amigo
Bir tane bira – Ponme una cerveza
Iki tane bira – Ponme dos cervezas
uç tane bira – Pone tres cervezas
Uruspu – Puta
Amina Koyum – Que te jodan
Aneme sickiim – Hijo de puta
Yarrami ye – Chúpame la polla
Et mi, takuk  mu? – ¿Ternera o pollo?
Et, lüften – ternera, por favor.
Chanen Chagam -Vete a tomar por culo
Adn ne? – Cómo te llamas?
çok guzel  – Eres guapa
çok guzel – Mola
çok guzel – está bien
Bira istarimsim – ¿Quieres tomar una cerveza?
Benimle sevisir misin? – ¿Quieres follar?
Nasilsin? – Cómo estás?
Iyiyim – Estoy bien
Adn ne? – Cómo te llamas?
Yok – No hay
Tamam – Vale
Gule gule – Adiós

Hay más palabras, pero creo que ya no son necesarias. Con estas ya vale por hoy y para todo lo que queda de estancia.

Sin ganas de empezar y perdiendo todo el respeto a esto
enero 11, 2010

No quería volver pero tampoco quería irme. Decía que no quería volver a España porque comenzaba a estar a gusto en Turquía, comenzaba a disfrutar de la situación y pensaba que volver era poner un paréntesis absurdo en el camino. Pero volví y comprendí que en España se vive mejor que en ningún sitio, que todo da asco, pero al menos lo entiendes. En Turquía creo que me había acostumbrado a malvivir, me adapté a la mala vida, a que me cortaran el agua cuando les viniera en gana, a la suciedad extrema en la cocina, a la convivencia con gente que no entiendes, a que duerma gente en mi cama sin permiso, a esa cabezonería turca e insistente, a sortear a todos esos que tratan de engañarte con ofertas, a los que te ofrecen un taxi sin pedirlo, a dar la documentación cada vez que entro en la universidad, a los tíos con metralleta que están en el edificio militar de al lado de casa, a la gente que te manda callar porque gritas en el servicio de una discoteca, a las mujeres con velo, a los cantos de las mezquitas cinco veces al día, a poner mi vida en riesgo cada vez que cruzo la calle, a las calles repletas de basura a las diez de la noche porque no existen contenedores, a que SIEMPRE me hablaran de fútbol cuando les decía que era español, a las calzadas de la calle destruidas, a la increíble burocracia turca que es cien mil veces más lenta que la española (y ya es decir), a los turcos pesados, a la falta de criterio absoluto en lo que a diseño gráfico se refiere, a las comic sans por doquier…

Vuelves a España después de un tiempo estando fuera y no quieres volver a irte. Todo es típicamente cotidiano pero único. Ves con ojos extranjeros lo que hay en tu propia tierra y eso no tiene precio.

Ayer llegué de nuevo a Turquía. Mi compañero turco, después de las preceptivas felicitaciones, me pregunta cómo se dice la palabra en español mimitos, para concretar especifica: cuando una chica no quiere follar y tratas de convencerla, ¿qué se hace para convencerla? ¿darle mimitos? Y yo… sí.

El otro compañero turco, que no habla español, lo único que me ha dicho es que está borracho y necesita dormir.

El compañero argentino me dice que está triste. Cuando le pregunto por qué me dice que tiene ganas de coger, que no es nada, que eso se soluciona con una paja.

La cocina estaba destrozada. Las puertas de los armarios reventadas. La cocina era nueva y miedo me da preguntar qué ha pasado. Todo el destrozo parece provocado por un borracho inconsciente que ha comenzado a dar puñetazos y patadas a todo lo que ha visto. La casa estaba llena de botellas de alcohol vacías. La encimera de la cocina sucia, como siempre, aunque yo la dejé sucia al irme, todo hay que decirlo.

Lo peor es que ya no necesito tiempo de adaptación, he estado prácticamente un mes fuera y vuelvo como si me hubiese ido ayer. Nunca pensé que podía adaptarme tan rápido a esto. Lo que más me sorprende de toda esta experiencia es la capacidad de adaptación que he tenido. Uno se puede acostumbrar a cualquier cosa, por difícil que parezca.

Tan sólo espero una cosa después de esta nueva etapa… quiero escribir más.

Y algún día hablaré de los Erasmus, esa especie en peligro de expansión cuyos únicos objetivos son los de beber y follar. Y parece que hay que hacerlo porque sí, porque está así escrito, porque es un deber, porque si no carece de sentido la experiencia Erasmus. Si existiera una escala de valores y una clasificación de las almas de la gente podría decir que todos los Erasmus son el eslabón más bajo y más empobrecido de la raza humana y que lo mínimo que merecen es una muerte lenta y dolorosa. Todos ellos acompañados por los turcos, y por su pasión turca tan famosa, pero que en realidad es una cabezonería extrema, una insistencia agobiante, y una atrofiedad mental que me hacen pensar en muchísimas ocasiones que tienen un coeficiente intelectual infinitamente inferior al del resto de la humanidad. Las ideas más nazis de mi ser afloran cada vez que alguno me demuestra que se comporta como un subhumano. Turquía quiere meterse en la unión Europea, pero yo hasta ahora no he visto todavía ningúna razón sólida para que lo hagan y es más, lo único que veo son motivos para que no lo hagan. Algún día profundizaré más en el tema, pero es como una sociedad que va de avanzada pero que todavía no ha atravesado la época del destape. Necesitan una revolución sexual y mental mayor para conseguir ser una nación candidata. Hay represión, y los militares contribuyen a ello, los cuales todavía ejercen un poder desmesurado en un país que presume de ser una democracia avanzada en un país islámico.

Las cabras siempre tiran pa´l monte.
Me enamoré, me desenamoré. Amor y odio siento por esto. Lo que sé es que le he perdido el respeto. Y eso lo vais a notar porque en realidad no tengo ganas de estar aquí, lo cual puede ser mucho más divertido.